en femucor


En la sala mayor de la Ciudad de las Artes de la Universidad Provincial de Córdoba (UPC), se desarrolló este 16 y 17 de mayo, el primer Congreso de Salud Mental, Empresas Sociales y Economía Solidaria. El objetivo fue dar a conocer los avances sobre inclusión laboral y generar intercambios para la construcción de nuevas propuestas, como así también, promover acciones no tradicionales que den lugar a emprendimientos socio-productivos y complementen o sustituyan políticas de carácter asistencial.

Organizado por la Secretaría de Salud Mental del Ministerio de Salud, participaron profesionales, estudiantes y trabajadores de la salud mental, discapacidad y emprendimientos sociales.

En representación del sector solidario, estuvieron Alejandro Russo y Héctor Acosta de la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM) y de la Federación de Mutualidades de Córdoba (FEMUCOR), más una delegación del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), presidida por Pablo Tisera.

Por la mañana, el inicio estuvo a cargo del ministro del área Dr. Mario Fortuna y el secretario de salud mental Dr. Emilio Filipponi, acompañados de la  rectora la UPC Lic. Raquel Krawchik.

En los discursos de apertura, se planteó claramente la importancia de tender puentes y espacios de participación entre la empresa social, salud mental comunitaria y economía social. Sobre esta base, en el primer panel se analizaron las “Experiencias argentinas”, a cargo del Lic. Federico Bejarano de la Universidad de Quilmes y coordinador de La Huella (Hospital Borda); de la psicóloga Marcela Freytes y doctora en salud mental comunitaria de la Universidad Provincial  de Chubut, y el Dr. Rodolfo Pastore, profesor titular de la Universidad de Quilmes.

Durante el conversatorio, la intervención del doctor Pastore fue fundamental -aclaró Héctor Acosta de FEMUCOR- que permitió establecer y aclarar conceptos sobre la confluencia de la Economía Social y Solidaria y la reinserción a través del trabajo de los pacientes de salud mental.

“La locura empobrece y la pobreza enloquece”, comentó Acosta que se dijo en la mesa, aclarando que aquellos desplazados y discriminados por una sociedad que produce cada vez mayores trastornos, sólo puede ingresar a ella nuevamente a  través de la economía social y solidaria, con sus valores  de ayuda mutua, cooperación y trabajo asociado.

Entre otras, se mostró el modelo del Grupo Cooperativo y Mutual de Devoto (Córdoba), que también incluye a personas con capacidades diferentes.

En una  de las intervenciones, Héctor Acosta planteó que la mutualidad argentina organizada en CAM a nivel nacional y FEMUCOR en la provincia de Córdoba, se ponía a disposición para establecer esos puentes y trabajar como lo vienen haciendo a favor  de la comunidad en temas de prevención en drogadicción y otros de importancia.

Por la tarde, el segundo panel fue “Experiencias: territorios, bordes, inclusiones”, con la presentación de la Fundación La Luciérnaga (Córdoba); la Cooperativa La Huella, empresa social de diseño de muebles (CABA); los Dispositivos barrios Muller y Maldonado de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación; y otras experiencias institucionales de inclusión laboral en salud mental.

La jornada del viernes 17 cerró con dos presentaciones. A la mañana la “Experiencia italiana”, con la presentación de las cooperativas sociales, su creación en Italia y los desafíos para el porvenir,  a cargo del Dr. Roberto Colaprieto, del departamento de salud mental de Triestre. Y por la tarde, “Experiencias: Producción y Economía Social y Solidaria”, a cargo de la Red Provincial de Instituciones y Dispositivos Intermedios del Ministerio de Salud de la Provincia de Córdoba.

REFLEXIÓN COMO FINAL
“Fue un espacio de confluencia donde se pueden potenciar experiencias y saberes que tienen como base fundamental el bienestar del hombre y la comunidad”, señaló el dirigente cordobés Héctor Acosta, al finalizar el Congreso.

“Como siempre sucede, todo empieza en algún lugar por necesidad”, refiriéndose al ejemplo de Triestre (Italia), cuando en 1973 se creó la Cooperativa Trabajadores Unidos, como parte de la revolución que venía realizando el Dr. Buscaglia en el campo de la salud mental, y que más tarde se multiplicara por el mundo bajo la denominación “cooperativas sociales” o “cooperativas de cuidadores”.

Lo que le dio pie para luego rematar: “Podemos agregar que el mutualismo puede y debe organizar el servicio de cuidadores domiciliarios, ya existen experiencias en distintos lugares del mundo y en nuestro país”.

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