
Este 8 de marzo, las mujeres mutualistas nos pronunciamos por una reorganización total del trabajo.
Exigimos el reconocimiento de trabajo doméstico no remunerado, que condiciona nuestras posibilidades de acceder y permanece en un empleo decente.
Reclamamos políticas públicas que reparen la incidencia de la pandemia en nuestras condiciones laborales, hemos retrocedido 10 años, en 1.
Necesitamos reparar la desigual retribución por igual tarea, que supera el 25 % .
Medidas de acción positiva, que favorezcan la movilidad ascendente de mujeres y diversidades en espacios de decisión.
Igualdad de oportunidades para la todas las identidades sexo genéricas.
Políticas y recursos para el abordaje integral de las violencias de géneros, que incluya una retribución digna para quienes trabajan el dispositivos de atención y acompañan comunitariamente a las víctimas.
Queremos honrar la memoria de todas las que dejaron sus vidas y lucharon por los derechos conquistados y los que faltan, en especial este año, a quienes fallecieron realizando tareas esenciales en la pandemia del Covid – 19, lo hacemos con la coherencia y la fuerza de nuestras convicciones; y desde un lugar, el de la economía social, solidaria y feminista.




